dijous, 25 de setembre de 2014

De pulpos y otras lecciones

El médico tuvo que usar toda la artillería para capturar a ese pulpo-tumor. Bombas, cañones y cuchilladas acabaron dando la victoria al doctor. 

El pulpo fue devuelto inmediatamente al mar, donde sus especies amigas analizaron en asamblea qué motivos llevaron al pulpo-tumor a arraigarse en terreno de secano, en el hombro de aquella muchacha.

El rumor recorrió océanos y llegó hasta una punta del Pacífico donde el primer monstruo-tumor ilustró a las demás especies marinas: el pulpo-tumor había escogido a su víctima para mostrarle lo que sus ojos no fueron capaces de mostrarle. Contó que aquella chica debía haber olvidado a menudo que esforzarse tanto solo se justifica si es correspondido, y que no hay trabajo que compense dicho esfuerzo. 
Por eso, y porque era una muchacha acogedora y fugitiva de las batas blancas, había albergado a su huésped durante años.

El rumor de vuelta al Mediterráneo añadía que la chica debía agradecer al pulpo-tumor su sabia lección y, en adelante, escoger con precisión científica dónde depositar sus esfuerzos y energías.

El pulpo-tumor continua nadando por mares y océanos, buscando un nuevo hombro donde posarse para narrar -con incisiones, doctores y artillería incluidas- lo que las personas ya saben, pero a menudo no aplican.

(Ojalá lo hubiese aprendido antes.)

1 comentari:

  1. Cap pop altre cop a l'espatlla d'aquella noia, si us plau!
    Increíble visió i relat d'una experiència cefalòpoda. ***

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