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dimarts, 2 de desembre del 2014

Decálogo de la microficción

De Armando Alanís:

1.- Al grano. 
2.- Un minificcionista es un tipo de pocas palabras. 
3.- ¡Atrévete! La minificción no es para pusilánimes. 
4.- Una minificción es un dardo venenoso que da en el blanco. 
5.- Evita la tentación de convertir tu minificción en un cuento largo. 
6.- En una minificción no debe sobrar nada… ¡Ojo! Tampoco debe faltar nada. 
7.- Las mejores minificciones tienen la extensión de un solo párrafo; las sublimes, de una sola frase. 
8.- Uno se tropieza con las minificciones en la calle, en el café, en la cantina, en cualquier sala de espera, en la página roja del vespertino, en el table dance y ante el pelotón de fusilamiento. 
9.- Guarda tu minificción, ya corregida, en la gaveta del escritorio cuando menos una semana antes de enviarla a un periódico o revista. 
10.- De cada diez minificciones que escribas, tira nueve a la basura.

dissabte, 11 d’octubre del 2014

12 consejos para los escritores

Hoy os dejamos el resumen de los 12 consejos que ofrece Ray Bradbury para los escritores:

1)    No empieces escribiendo novelas novelas.
2)    Puedes amarlos, pero no remplazarlos (a tus escritores favoritos).
3)    Examina la “calidad” de los cuentos.
4)    Ocupa tu mente.
5)    Deshazte de los amigos que no creen en ti.
6)    Vive en la biblioteca.
7)    Enamórate del cine.
8)    Escribe con alegría.
9)    No planees ganar dinero.
10) Enlista 10 cosas que amas y 10 cosas que odias.
11) Escribe cualquier cosa vieja que surja en tu mente. 

divendres, 5 de setembre del 2014

Decálogo del perfecto microrrelatista


Hoy un breve decálogo de Ginés S. Cutillas sobre las cosas que iluminan un buen microrrelato:

I.- Antes de escribir nada, lee todo.
II.- No escribas nada que no aporte nada nuevo.
III.- Elige con sumo cuidado cada una de las palabras.
IV.- Concentra tu máximo esfuerzo en la primera frase.
V.- Haz que el título forme parte de la historia.
VI.- Una imagen vale más que mil palabras.
VII.- La elipsis es la reina.
VIII.- Parte de situaciones y personajes conocidos.
IX.- Aplica sin complejos toda la literatura anterior.
X.- Golpea sin piedad en el punto final.

divendres, 25 de juliol del 2014

Decálogo del perfecto cuentista (Quiroga)

El decálogo de hoy es de Horacio Quiroga:

I
Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.
II
Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
III
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
IV
Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
V
No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
VI
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
VII
No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
VIII
Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
IX
No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
X
No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.


divendres, 11 de juliol del 2014

Decálogo del escritor (Monterroso)

Hoy otro decálogo sobre el arte de escribir cuentos. Esta vez, del gran Augusto Monterroso:


Primero.

Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre. 



Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia. 


Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre dictum: "En literatura no hay nada escrito". 




Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamas escribas nada con cincuenta palabras. 



Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.



Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy. 



Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan. 



Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes. 



Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor. 



Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él. 



Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio. 



Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratara de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado. 


divendres, 27 de juny del 2014

Consejos sobre el arte de escribir cuentos (Bolaño)

Este es el dodecálogo de Roberto Bolaño, para los que tomen el reto de escribir cuentos:

Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte. 

Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince. 

Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes. 

Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges.
Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral. 

Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura. 

Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así. 

Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. 
Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval!

Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges. 

La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra. 

Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas.

Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas. 

Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.